Magia y Presentación – Henning Nelms

  • 22 noviembre, 2016 a las 9:38 pm #2351
    Óscar RódriguezÓscar Ródriguez
    Participante

    Buenas,

    Pretendo iniciar el hilo con ideas para el debate y posibles ejercicios.

    Para mi, ya en la pagina 15 hay un apartado que merece reflexión muy directa. En realidad antes Pongo el parrafo ya que al inicio algunos no van a poder leerlo en el libro.
    El apartado se llama “LA MAGIA DEL SIGNIFICADO“.

    “No importa cuán asombroso sea un truco, pues tiene un fallo mayor; no es oportuno. Supongamos que puedes hacer milagros. Supongamos que sin acercarte a mi, simplemente haciendo un gesto hacía mi bolsillo, me dices que meta mi mano en él. Lo hago y saco un bocadillo de jamón. Sin duda esto me asombrará, pero una vez que me haya recuperado de mi sorpresa, el único sentimiento que tendría sería ¿Para qué?

    Pero supongo que digo “Tengo hambre” y tu contestas “Eso se puede arreglar, mira en el bolsillo izquierdo de tu chaqueta”. Cuando lo hago encuentro un bocadillo. Esto es oportuno, tiene sentido. No puedes realizar esta clase de milagros, pero puedes añadir significado a al magia.

    Aún los clásicos de la magia no son oportunos. El espectador puede decir “Maravilloso”. Sin embargo, luego se encoge de hombres y piensa, ¿Para que sirve. Por esto mucha piensa que los trucos son estupidos. Piensa que cualquier entretenimiento debe tener significado. Cuando no lo encuentran en un truco bostezan.

    Pensamos, por ejemplo, en el conocido truco de los “cuatro ases”. Los ases se dan sobre la mesa, las cartas indiferentes se colocan sobre cada as. El espectador elige un montón. Al voltear este montón se ve que allí están los cuatro ases, mientras que en los otros montones sólo quedan cartas indiferentes. El público puede estar asombrado, pero el truco causa poca impresión porque no tiene significado. Si tú puedes hacer magia de verdad, aunque sea sencilla ¿por que pierdes el tiempo el tiempo en efectos como este?

    Una ilusión es totalmente diferente. El hecho que del el actuante proclame tener un poder paranomal y que se propone demostrarlo, hace que la atención sea mayor. Da a a los espectadores una idea concreta de lo que deben concertarse […]

    El interés reposa totalmente en el significado. El grado de interés que toman los espectadores por cualquier actuación es directamente proporcional al significado que está tiene para ellos. Cuanto más significado tenga una presentación, más interés levantará. Una ilusión crea interés porque el mago le da significado[..] Un truco no tiene otro significado que el de presentar un rompecabezas y el retar al público que lo resuelva.

    Mucha gente encuentra estúpido los rompecabezas, aún lo más entusiastas se cansan ante algunas clases de rompecabezas. Los rompecabezas mágicos probablemente sólo fascinan a los adictos”

    Se me ocurren (espero que a vosotros más) varios puntos a tratar:

    – Se está de acuerdo ¿Debe tener todo juego un significado (contexto, justificación…etc)? Si no, porqué
    – ¿Estamos de acuerdo en que los juegos en general no tienen contexto? ¿Se presentan con significado diferente al de puzzle los aros chinos, la mujer cortada o mujer zigzag u otros efectos? ¿Cansa esto al espectador?
    – ¿Cómo se le da significado a un juego? ¿Sólo con historia? ¿Sirve como justificación la “metáfora” (muerte y resurrección en la cuerda cortada según Tamariz) aunque sea inconsciente o debe ser el espectador consciente de dicha metáfora para que sea efectiva?

    Posibles Ejercicios:
    ¿Podríamos buscar presentaciones (existentes o inventados) de juegos sin significado (aros chinos, por ejemplo)? ¿Podríamos buscarlo del juego que propone (Ases Mcdonalds) si realmente pensamos que no lo tiene?

    ¿Tenemos juegos sin significado de nuestro repertorio? Pensemos uno y cambiemos la presentación.

  • 24 noviembre, 2016 a las 4:16 pm #2353
    Óscar RódriguezÓscar Ródriguez
    Participante

    Con respecto al sentido… Me recordó a la critica que algunos hicieron a este número campeón del mundo de Cartomagia en el 2015:

    ¿Tiene Sentido? ¿tiene estructura dramática? ¿Esto afecta al número? Yo no le veo sentido y, sin embargo ganó todo un FISM.

    Derren Brown dice (más o menos) en uno de sus libros que para el, la magia es lo que una persona recuerda de uno de sus juegos veinte o años más después. Es decir, el poso que deja. ¿Deja esto poso o se queda en WOW que son olvidados cuando se acaba el número?
    ¿Gusta esto solo a magos, solo a profanos, a ambos, a ninguno?

  • 24 noviembre, 2016 a las 5:12 pm #2355
    Pablo Mateo FernándezPablo Mateo Fernández
    Jefe de claves

    Has tocado un tema que me gusta y que sin duda tendría para un largo debate.
    Desde mi humilde opinión, decir que un truco de magia debe (por narices) tener sentido, es como decir que el arte debe tener utilidad.
    Un sinsentido (nunca mejor dicho), principalmente porque uno mismo no es quien determina qué es o no es mágico.
    Y no confundir mis palabras. La magia puede poseer un sentido. Digo que no supone obligatoriedad.

    Si haces aparecer un bocadillo en mi bolsillo, eso es magia. Aquí y en el confín más inhóspito del universo. Y en caso de no serlo debemos sin demora redefinir la palabra magia, que a lo mejor es esto lo que nos obtusa.
    El asombro es una consecuencia de la acción. Y si lo que uno desea es maximizar el asombro, que tenga clara la diferencia entre ambos conceptos.
    Un efecto mágico puede hacer uso de innumerables variables. Sentido, estructura dramática, orden cronológico…
    Todos unidos en armonía y sincronía pueden dar lugar a un maravilloso efecto mágico.
    Pero puedes encontrar bazofias innombrables que los poseen todos. Hecho por el cual, considero que la inexistencia de alguno o muchos de esos parámetros no son motivo suficiente como para denegar el calificativo magia.

    En la magia como en multitud de ámbitos, existen modas y tendencias. El arte, el cine, la literatura… Antes era brillante e incluso necesario que una obra artística fuese tremendamente realista. Eso no hace que el impresionismo, el cubismo el pop art o el arte moderno dejen de ser arte, o pintura si acaso. Es una cuestión de modas y criterios que bambolean según la tendencia del momento. Y la magia también tiene modas a las que algunos se aferran como una verdad indisoluble.

    Si la magia requiriese de sentido (y por ende de significado), cortar una persona por la mitad para volverla a unir sin daño aparente, es el mayor absurdo que uno pueda ver con sus ojos. No debería impresionar a nadie. No sería “magia”. Que alguien me diga el sentido de eso. Puedes enmascararlo, poner una historia detrás, buscar una justificación y hacer como Copperfield y que sea un viaje en el tiempo lo que te recomponga. Pero no provoca que sea más mágico. Puede reforzar otros sentidos y sentimientos. Puede afianzar el recuerdo, puede dar emotividad al hecho. Pero no lo hace más mágico.

    Muchas veces a los magos se les parece olvidar que la palabra magia es ambigua y poco acertada. Realmente lo que hacen es ilusionismo. Y en el párrafo que mentas, me parece tremendamente desacertada la comparación. No hacemos magia en el sentido literal, que no se nos olvide. Generamos la ilusión de que la hacemos. El espectador lo percibe como magia porque no encuentra explicación a lo que ve. Así que la única conclusión posible es que sea magia. Y es eso lo que provoca esa ilusión. Lo que ven, no tiene sentido en sus cabezas.
    Dadle sentido a la magia, y morirá.

  • 24 noviembre, 2016 a las 6:20 pm #2357
    Óscar RódriguezÓscar Ródriguez
    Participante

    Mi idea inicial no era debatir aquí, solo prepararlo. Pero podemos hacerlo,
    Pablo, te contesto (al menos lo intento). Por supuesto es mi opinión personal, que no es la verdad absoluta, pero es lo única que tengo. el tema es que me cuesta mucho no enrollarme para darte argumentos. Como dijo aquel: perdona que sea tan largo pero no tengo tiempo de hacerlo más corto.

    Para empezar un truco de magia no tiene porque tener sentido. De hecho un truco de magia probablemente no lo tenga. La cuestión es si se pretende quedar en el mero truco, en el mero puzzle. Eso no es magia ¿y porque no es magia para mi (llámala ilusionismo si te gusta más la palabra) porque no es arte. ¿Y porque no es arte? Porque no produce sentimientos. Puede ser bonita, técnicamente perfecta incluso, pero tendrá la misma consideración de arte que un cuadro de hotel puesto para cubrir un vacío y que la gente ve de pasada pero se olvida según sale del cuarto. Es decir, pasa de ser arte a ser artesanía.
    Algunos (sobre todo magos) les basta con un truco, con el simple y llano asombro. Es muy habitual en los magos, pero el profano medio lo ve, piensa que es curioso y se pasa a lo siguiente. Es decir, sale del cuarto del hotel olvidando aquello que vio.
    Dices que si no tiene explicación es magia…puede. Pero te digo que el público que ve un truco si le ve explicación: El “mago” hace algo que no conozco, un ardid. Por lo tanto ya no es inexplicable, es inexplicado, que es diferente: Tiene explicación lo que ocurre es que yo no la conozco.
    Lo que ha de buscarse (creo) es que esa búsqueda de la explicación no importe, que el asombro no sea lo único que sienta sino, además, la absolutamente falta de necesidad de buscársela. Que el sentimiento que tenga le llene tanto, que la búsqueda de la explicación no merezca siquiera la pena.
    ¿Es suficiente con que tenga sentido? Por supuesto que no, pero si no lo tiene difícilmente pasará de la categoría de puzzle. Otra cosa que se puede hablar es que es el sentido y como se consigue. Eso es donde personalmente está mi búsqueda.
    La mujer cortada, los aros chino as y muchos otros clásicos generalmente no tienen sentido. Eso lo hacen, para mi, aburridos. Los ves, quizás te asombre las 5000 primeras veces, después lo olvidas. Muchas veces se consigue algo a través de “artificios” como la música, pero como dijo Gea una vez, entonces te dan ganas de aplaudir al músico y olvidar al mago. Compara una rutina de aros chinos clásica con la rutina de aros chinos que hizo Figueroa…¿Cuál te gusta más y donde está la diferencia?. Yo lo tengo claro (lo que para ser honesto no es mucho decir porque de lo que estoy seguro hoy, dejaré de estar seguro en un tiempo)
    ¿Eso es magia? Para mi no pero para muchos Pollock, Juan Gris o Picasso no es arte sino garabatos…el arte, por supuesto es objetivo. Ahora bien, si es posible (creo) saber que tipo de sentimientos se puede buscar en un grupo mayoritario de gente ¿Solo asombro? ¿Cómo lo hará? ¿qué piense cuanto me he reído? ¿Qué bonito es lo que he visto?
    Y sobre las modas…claro que hay modas, pero eso no cambia la esencia: Remover y sentir. Lo que pasa con la moda es que cambia el envoltorio, no el fondo. Del mismo modo que hace años dar a un juego la apariencia de tener poderes podría tener sentido, ahora creo que no tanto. Pero lo que cambia la moda es el “vestido” no la necesidad de vestirse. Se cambia la técnica, el discurso, pero no la necesidad de darle sentido a las cosas.

  • 24 noviembre, 2016 a las 7:19 pm #2359
    Pablo Mateo FernándezPablo Mateo Fernández
    Jefe de claves

    Como veáis, creo que el debate debería ampliarse y salir del foro, estoy de acuerdo. Pero sí creo que aquí podemos plantar la semilla de lo que seguro fuera de él será un debate mucho más animado y dinámico. Por supuesto no critico tu opinión. Ni mucho menos. La tuya ni la de nadie.

    Yo a lo que me refiero es al concepto, en ocasiones abstracto de “magia”. Para mí, la magia, por definición, no puede tener sentido. Para que algo tenga sentido requiere de una explicación. Ambas cosas están intrínsecamente unidas. Si algo no tiene explicación es técnicamente imposible que tenga sentido.

    Por tanto yo separo la magia en dos. Y por eso no me gusta tanto la palabra. Una cosa es magia (conceptualmente), la cual no puede tener sentido porque es inexplicable. Y otra cosa es la magia que hacemos nosotros (ilusionismo para diferenciar). La cual tiene sentido, porque tiene una explicación. Tiene un secreto, una forma de hacerse. Pero todo nuestro esfuerzo e interés radica en ocultar dicha explicación. Y por tanto, en evitar por cualquier medio que tenga sentido.
    A eso me refiero con que si le damos sentido a la magia (al ilusionismo), lo matamos. Porque la única forma posible de hacer eso, es facilitando su explicación. Contando el secreto. Sólo así tendría sentido.

    Otra cosa es que justifiques lo que haces. Que es distinto a darle sentido. Pero ese es otro tema a tratar.

    Cuando uno usa música, una historia, una estructura. Yo creo que no está dando una explicación, un sentido. Si acaso provee de esa justificación que enmascara la verdadera explicación. Pero para provocar asombro, en mi opinión, es obligatorio que el espectador busque una explicación e intente de toda forma y manera encontrarla. Y la clave radica en que no la encuentre. Si eso se cumple, se producirá el asombro. Y si se asombra porque no tiene una explicación, entonces será magia.
    Obviamente en el fondo, todo espectador sabe que el ilusionismo tiene un truco y que ellos simplemente no lo conocen. Pero eso no lo explica. Sigue siendo inexplicable. Tamariz decía que en cuanto hay un atisbo, una mínima posible respuesta en la cabeza del espectador, entonces deja de ser magia. Deja de impresionarle, deja de asombrarle. Por eso insisto en que la magia debe ser inexplicable. Y para ser inexplicable, es obligatorio que intenten buscar una explicación y que no la encuentren.

    En caso contrario, si eso no pasa, si no se interesan por la explicación, por buscarle el sentido, bien podrías estar representando una obra de teatro, tocando un instrumento o recitando una poesía. Puede ser memorable, podrás recordarlo toda tu vida, puede marcarse a fuego en tu memoria. Pero no será magia.
    Si el sentimiento le llena tanto que no necesita una explicación, ¿qué diferencia una gran actuación de magia de una gran actuación de flamenco? Sería una demostración de habilidades diferentes. Pero creo que la seña de identidad de la magia (del ilusionismo), lo que la hace tan especial es exactamente eso. Y es lo que la diferencia de todo lo demás.

    Luego uno puede preocuparse en hacerla más espectacular, divertida, coherente, memorable. Pero su esencia creo que siempre debe ser esa. Y en realidad lo que ocurre es que cuando más tratas de añadirle cosas para justificarla, para tratar de proveerla de ese sentido ficticio, menos poderosa es y más fácil es olvidarla.

    Piensa una cosa. Vas por la calle, solo, no hay nadie, no tienes móvil. Cruzas la calle y te encuentras a un señor flotando en el aire a 3 metros de ti. El señor te ve, baja al suelo y sale corriendo. ¿Crees que alguien va a olvidar eso? No. ¿Y por qué? Porque no tiene explicación. Pensará en ello sin cesar, durante días y probablemente lo recordará toda su vida. Hasta que intente convencerse de que fue una imaginación, un delirio. Hasta que le dé un sentido o una explicación. El señor es un mago y usaba un truco. Pero la situación enmascaraba tan bien esa explicación, que se convirtió en algo imborrable.
    Yo creo que ahí está la clave. Cuanto más posibles soluciones destruyas y cuanto más imposible parezca, cuanto más trate de encontrarle el espectador un sentido y no lo encuentre, mejor.

    ¿¿Veis como es un tema apasionante??

  • 25 noviembre, 2016 a las 10:51 am #2363
    Óscar RódriguezÓscar Ródriguez
    Participante

    Pablo,

    Creo que no estás tomando “Sentido” en el significado dado por el autor. Tu hablas de tener explicación, que es otro tema. Lo que dice el autor es que con que no tenga explicación para el espectador no es suficiente, el asombro existirá, sin duda, pero será temporal y con una huella muy débil.

    Darle sentido es que sea coherente y pertinente, que se haga en el momento justo, en el lugar justo. Es decir, que la magia tenga un contexto adecuado y que el espectador los sienta así. Si no la gente lo verá como algo simplemente curioso en el mejor de los casos. Incluso molesto para muchos llegado a ciertos extremos.

    Si una persona está flotando sin más…te asombrará, sin duda, pero lo que pensarás es como narices lo hace.as A lo mejor incluso le das vuelast. Si te ve, como cuentas, hace como se asusta y se va le ha dado un sentido: Estaba haciendo que no podías ver, tiene un poder oculto que debe ser oculto y tu lo has descubierto…te está llevando a un historia. Le ha dado sentido. Y entonces te acordará toda la vida de la vez que pillaste a un posible ¿Superheroe? que estaba oculto. Y él no ha hecho nada más que hacer como que se sorprende.

    Por eso quizás, la rutina de aros chinos Jaime Figueroa sea, quizás, la primera rutina de aros chinos que me gusta: tiene un sentido. No es una persona que quiere mostrar una curiosidad sobre algo que no debería pasar y pasa…(que parece más una curiosidad científica del tipo “haga el experimento en casa”) sino que los aros tienen una vida y una historia, se revelan contra el. Una semana después aún me acuerdo. Del resto de aros chinos dejo de acordarme cuando aparece el siguiente número.

  • 28 noviembre, 2016 a las 5:35 pm #2372
    Óscar RódriguezÓscar Ródriguez
    Participante

    Buenas,

    Mientras se obtiene el libro, voy a poner un articulo de otro libro pero que puede tener que ver con el punto que se ha mencionado. El articulo en si es de DAvid Regal, de su libro Constant Fooling pero el estracto es de la traducción al castellano que se hizo para el Número 7 de Pensar la Magia, dedicado a la presentación:

    LA OTRA MITAD – David Regal (Fragmento)
    “¿Cuántas veces hemos visto a dos magos, ambos igualmente competentes en su técnica, obtener reacciones muy distintas tras presentar el mismo efecto? Obviamente, una actuación fue más potente que la otra, pero es más correcto decir que lo que un mago hizo ante el público fue distinto de lo que hizo el otro. Cuando actuó el mago que obtuvo la respuesta más entusiasta, ocurrió algo distinto. La trama fue distinta, el nivel de interés del público fue distinto, y el evento (el acontecimiento en vivo que ocurrió ante el público cuando la magia se produjo) fue distinto. Si parece que estoy dando demasiada importancia a los detalles, no es así. Si un mago recibe la mitad de la reacción que obtiene otro tras presentar el mismo
    juego, hace falta mejorar algo.

    En la búsqueda de presentaciones más fuertes, es importante desechar los tópicos y ponerse a trabajar en lo que, cuando funciona, puede hacer que un juego de magia cobre vida. En mi experiencia como mago, en lo que valga, he intentado mantener los ojos abiertos y hacer las preguntas adecuadas. Como resultado de esa búsqueda incansable no he aprendido casi nada.

    No obstante, estoy encantado de compartir las dos o tres cosas que sí he aprendido.
    [….]
    Establece una premisa
    Del mismo modo que un relato corto comienza con un párrafo que establece un estado de ánimo y ciertos hechos relevantes, clarificar la premisa al principio de una presentación mágica es la base sobre la que se construye la respuesta del público. Incluso los finales sorpresa se debilitan si esto no se hace bien, dado que solo son sorpresas con respecto a lo que se espera. Si empezamos un efecto comunicándoles una afirmación como “Las monedas están hechas de una combinación de metales, y por eso son inestables…” o “Dicen que el amor mueve montañas, vamos a comprobar si es verdad” o “Quiero enseñaros cómo engañar a vuestros amigos”, invitamos al público a una actuación, en lugar de dejarles ahí sentados ociosamente y limitarnos a soltarles una charla, mientras ellos hacen lo que pueden para encontrar sentido a nuestras acciones.”

    ¿Esto a lo que se refiere David Regal está relacionado con la “magia del sentido” de Nelms? ¿Puede establecerse premisas de forma no verbal? ¿Podemos plantear juegos en lo que esto no lo hagamos? ¿Es suficiente o la premisa debe ser algo diferente a un reto del tipo “VAmos a intentar pasar una moneda de una mano a otra”? ¿No se trataría en este último caso de un reto al espectador y, por lo tanto, estaríamos incluyendo en un juego tipo puzzle?

  • 28 noviembre, 2016 a las 6:45 pm #2374
    Pablo Mateo FernándezPablo Mateo Fernández
    Jefe de claves

    Creo que ambos de forma dispar intentan llegar a la misma conclusión.
    Es obvio que haciendo cosas distintas, vas a obtener resultados diferentes. Aunque el objetivo, la meta o el efecto en este caso sea el mismo, importa más el camino que el destino. Creo que Nelms quiere hacer referencia a conectar con el público a un nivel sentimental. De cualquier índole. Defiende que el juego, el acto, debe provocar una reacción emocional en el espectador para que este sea memorable. Y es ahí donde radica el “darle sentido”. Hacer que sea atractivo para el espectador, que atraiga su atención. David Regal simplemente expone que sus observaciones dan como válida dicha premisa.

    No sé si soy yo que puede que esté últimamente un poco irascible (duermo poco), pero todo lo que leo últimamente de magia no deja de ser un compendio de obviedades. Que está bien recordar de vez en cuando, pero que no dejan de ser más que evidencias sobre las cuales no alcanzan conclusión. Devaneos absurdos que parecen premeditados para rellenar hueco en un libro.

    Tampoco sé si es deferencia profesional, pero viniendo del mundo de la creatividad publicitaria, mucho nos centramos también en atraer la atención del público, así que me fijo en esas cosas. En cierta medida ambas disciplinas están relacionadas en este aspecto. En un anuncio tienes 30 segundos para destacar y llamar la atención sobre un público que se enfrenta a bombardeos constantes de otros que tratan de hacer lo mismo. Cuando veo a muchos magos, veo que utilizan (consciente o inconscientemente) muchas de las técnicas que se usan en creatividad (publicitaria). Y lo curioso es que los que más me gustan o atraen, comparten muchas características con anuncios que me gustan o atraen. Y los que creo que fallan vilmente, es justamente por no aplicarlas o hacerlo mal.

    Saliendo de mi discurso previo, por tanto, voy a enlazar “tener sentido” al hecho de que el juego “comunique algo”. Basándome en ello, creo que tanto Nelms como David Regal lo que dicen es que es necesario que el juego (o el mago) comunique algo (y cuanto mejor, mejor). Lo cual aparte de ser una obviedad, me parece que me están tomando por tonto. ¿En serio? ¿De verdad? Nunca jamás lo habría imaginado… (Ironía Off)

    Que me digan cómo comunicar, qué comunicar, qué hace que algo atraiga la atención, como atraer al público, cómo provocarles algo.
    Pero que no me vengan diciendo que si sale el sol, es de día.
    Y esto es lo que me desquicia de estos textos.

    Establecer una premisa, por ejemplo. Es una forma de hacerlo. Pero ello no implica que sea buena. Intentando responder a tus preguntas, creo que sí se pueden establecer premisas de forma no verbal (mira cualquier buen número musical). ¿Se pueden plantear juegos en los que esto no se haga? Esa es más complicada. Probablemente podamos extraer una premisa de todos. Pero en muchos, estará implícita por lo que no hay que sacarla a relucir (los aros chinos, por ejemplo). ¿Es suficiente la premisa? Creo que no. Necesita muchas otras cosas. Y si la premisa es un reto, difiero en parte. Si digo “voy a pasar esta moneda de una mano a otra”. El reto será mío, no del espectador. Si acaso, el espectador verá como un reto descubrir cómo lo hemos hecho, lo que nos lleva a lo que ya he comentado en comentarios anteriores.

    Sigo pensando en que además el “puzzle” es lo que potencia la magia y lo que la puede de verdad hacer memorable. Esto ya lo hemos hablado. El famoso “qué gracioso era el mago” pero nadie recuerda ni un sólo juego que hiciera. Sin embargo, cuando escuchas hablar a gente después de una actuación de magia, suelen hablar de aquello que más les ha impresionado. “Y cuando ha hecho eso” “y cuando ha hecho aparecer una paloma”… Les impresiona el no comprender.

    Pensar en René Lavand. Era un maestro en comunicar mediante narración. Pero elimina la magia. Elimina el asombro de su ecuación. ¿Recordaríamos alguna de sus historias? ¿Recordaríamos al Cumanés? ¿Y a su sombra y su amiga la luna? Yo creo que no.

  • 29 noviembre, 2016 a las 12:43 pm #2376
    Óscar RódriguezÓscar Ródriguez
    Participante

    Pablo,

    No he leído todo tu comentario (lo haré con tranquilidad más tarde), solo una frase, que es la que voy a comentar. Solo un comentario: Creo que tienes razón en una cosa: Cuando lees teoría todo parece muy obvio. Sin embargo, estamos hartos de ver como la gente no cumple eso.

    Porque se produce esto. Tengo dos teorías muy locas.

    -Son cosas que crees que sabes pero no las sabes. Creías que las sabias y te parece muy lógico pero en realidad no te lo habías planteados hasta que alguien te las dice pero están tan de acuerdo que creías que las sabias.
    – Otra más loca: La teoría está para ordenarte la cabeza y para que te lo curres. ES decir, lo leas, te lo plantees y, si estás de acuerdo, repases tus juegos para ver si se cumple.

    Todo es muy obvio, pero los juegos que se ven por amateurs y muchos profesionales no cumplen esas premisas. Y no se trata de que se salten las reglas a propósito, después de reflexionar y justificar con algo diferente a una excusa para ocultar el no currar porque cree que funciona y que el profano se traga cualquier cosa. Es que ni se reflexiona. Entonces quizás, solo quizás, no sea tan obvio.

    Y hablo de juegos que hago yo el primero. De ahí que el club del libro tenga sentido -para mi- solo si se reflexiona sobre lo leído, se trabaja internamente y el grupo se utiliza como excusa para exponer, valorar y ver si las reflexiones propias van por buen camino. Es increíble lo que se aprende sobre lo que se sabes cuando se lo explicas a otros.

  • 6 diciembre, 2016 a las 9:11 pm #2415
    Pablo Mateo FernándezPablo Mateo Fernández
    Jefe de claves

    Hola Óscar, perdona que no haya contestado antes.
    En esto último estoy completamente de acuerdo contigo.
    Lo que me refiero es que en ocasiones me falta que se profundice más en ellas.
    Salirse de la “obviedad” para ahondar en ella y ver porqué funciona o no, cómo aplicarla, cómo mejorarla, etc.
    Siempre es bueno que te lo recuerden y muchas veces lo damos por hecho y aún así no lo aplicamos.

  • 17 enero, 2017 a las 12:26 pm #2636
    Óscar RódriguezÓscar Ródriguez
    Participante

    Buenas,

    Tal y como he comentado por Whatsapp, dejo unas entrevistas a Gabi Pareras donde, a mi juicio, hay puntos muy interesantes relativas a la presentación y como enfocarla.

    La magia ficcional, por ejemplo, podría enlazar con el sentido -en este caso metafórico- y como superar el misterio o el truco, para llegar al nivel de la ilusión

    El formato es mp3

  • 17 enero, 2017 a las 12:31 pm #2638
  • 18 enero, 2017 a las 7:14 pm #2640
    Javier FernándezJavier Fernández
    Participante

    Bufff! aquí estoy!
    Si tengo que leer el libro y luego esto, creo que no seré capaz. Soy nuevo en tema de foros y me gusta más hablar en el bar. Pero no voy a dejar de intentarlo.
    Me he quedado en el primer comentario del foro, sobre la página 15 del libro que hace Óscar y he leído en diagonal la primera respuesta de Pablo. Seré breve pues no espero que os traguéis ahora mi tostón.
    Creo que el significado de la Magia me parece que ayuda a mejorar mucho la Magia. Le da un sentido brutal. El ejemplo de la bala y los morabitos me fascinó. Pero no veo esta trascendencia en los juegos de la Mnemónica de Tamariz -a lo mejor vosotros sí-. Lo que es verdad, y espero leer a lo largo del libro es que una presentación pensada y currada -esa psicología- puede hacer el 80% del interés y recuerdo que dice.
    Se podría hacer un debate cada dos jueves? tendríamos que hacer siempre una parte que apoye una corriente y otra la otra; aunque no lo creamos, que sea como en el colegio, sólo por debatir. Los que estén a favor del significado y el sentido y los que digan que todo vale.
    Veré los vídeos de Pareras, pero os adelanto que me tiene loco su manejo -de toda la vida- de la baraja, y no así su presentación de cartomagia.
    Me hacéis leer y pensar, por lo que no os guardo ningún rencor, sino todo lo contrario.
    Nos vemos mañana.
    Ahora le daré al click para que me avise de las respuestas.
    No pongo etiquetas, ya me explicaréis.

  • 19 enero, 2017 a las 10:10 am #2646
    Óscar RódriguezÓscar Ródriguez
    Participante

    Javier para mi, el contexto debe existir en cualquier juego. Se trata de maximizar el efecto y, como dice Gabi, llevarlo del nivel del engaño al nivel de la ilusión.

    Ejemplos de juegos de contexto con Nmemonica hay a miles: Desde juegos de poker a demostraciones de memoria (El juego de PI es Mnemonica!!! ) o demostraciones de cualquier tipo. Los juegos son solo una herramienta para crear sentimientos. El asombro por si mismo puede llegar a ser efímero. Para mi es la diferencia en una película de miedo entre el susto puntual y la sensación de irte a casa y no querer levantarte por la noche a beber agua.

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