Pablo Mateo Fernández

Respuestas de foro creadas

  • En respuesta a Magia y Presentación – Henning Nelms

    6 diciembre, 2016 a las 9:11 pm #2415
    Pablo Mateo FernándezPablo Mateo Fernández
    Superadministrador

    Hola Óscar, perdona que no haya contestado antes.
    En esto último estoy completamente de acuerdo contigo.
    Lo que me refiero es que en ocasiones me falta que se profundice más en ellas.
    Salirse de la “obviedad” para ahondar en ella y ver porqué funciona o no, cómo aplicarla, cómo mejorarla, etc.
    Siempre es bueno que te lo recuerden y muchas veces lo damos por hecho y aún así no lo aplicamos.

    En respuesta a Magia y Presentación – Henning Nelms

    28 noviembre, 2016 a las 6:45 pm #2374
    Pablo Mateo FernándezPablo Mateo Fernández
    Superadministrador

    Creo que ambos de forma dispar intentan llegar a la misma conclusión.
    Es obvio que haciendo cosas distintas, vas a obtener resultados diferentes. Aunque el objetivo, la meta o el efecto en este caso sea el mismo, importa más el camino que el destino. Creo que Nelms quiere hacer referencia a conectar con el público a un nivel sentimental. De cualquier índole. Defiende que el juego, el acto, debe provocar una reacción emocional en el espectador para que este sea memorable. Y es ahí donde radica el “darle sentido”. Hacer que sea atractivo para el espectador, que atraiga su atención. David Regal simplemente expone que sus observaciones dan como válida dicha premisa.

    No sé si soy yo que puede que esté últimamente un poco irascible (duermo poco), pero todo lo que leo últimamente de magia no deja de ser un compendio de obviedades. Que está bien recordar de vez en cuando, pero que no dejan de ser más que evidencias sobre las cuales no alcanzan conclusión. Devaneos absurdos que parecen premeditados para rellenar hueco en un libro.

    Tampoco sé si es deferencia profesional, pero viniendo del mundo de la creatividad publicitaria, mucho nos centramos también en atraer la atención del público, así que me fijo en esas cosas. En cierta medida ambas disciplinas están relacionadas en este aspecto. En un anuncio tienes 30 segundos para destacar y llamar la atención sobre un público que se enfrenta a bombardeos constantes de otros que tratan de hacer lo mismo. Cuando veo a muchos magos, veo que utilizan (consciente o inconscientemente) muchas de las técnicas que se usan en creatividad (publicitaria). Y lo curioso es que los que más me gustan o atraen, comparten muchas características con anuncios que me gustan o atraen. Y los que creo que fallan vilmente, es justamente por no aplicarlas o hacerlo mal.

    Saliendo de mi discurso previo, por tanto, voy a enlazar “tener sentido” al hecho de que el juego “comunique algo”. Basándome en ello, creo que tanto Nelms como David Regal lo que dicen es que es necesario que el juego (o el mago) comunique algo (y cuanto mejor, mejor). Lo cual aparte de ser una obviedad, me parece que me están tomando por tonto. ¿En serio? ¿De verdad? Nunca jamás lo habría imaginado… (Ironía Off)

    Que me digan cómo comunicar, qué comunicar, qué hace que algo atraiga la atención, como atraer al público, cómo provocarles algo.
    Pero que no me vengan diciendo que si sale el sol, es de día.
    Y esto es lo que me desquicia de estos textos.

    Establecer una premisa, por ejemplo. Es una forma de hacerlo. Pero ello no implica que sea buena. Intentando responder a tus preguntas, creo que sí se pueden establecer premisas de forma no verbal (mira cualquier buen número musical). ¿Se pueden plantear juegos en los que esto no se haga? Esa es más complicada. Probablemente podamos extraer una premisa de todos. Pero en muchos, estará implícita por lo que no hay que sacarla a relucir (los aros chinos, por ejemplo). ¿Es suficiente la premisa? Creo que no. Necesita muchas otras cosas. Y si la premisa es un reto, difiero en parte. Si digo “voy a pasar esta moneda de una mano a otra”. El reto será mío, no del espectador. Si acaso, el espectador verá como un reto descubrir cómo lo hemos hecho, lo que nos lleva a lo que ya he comentado en comentarios anteriores.

    Sigo pensando en que además el “puzzle” es lo que potencia la magia y lo que la puede de verdad hacer memorable. Esto ya lo hemos hablado. El famoso “qué gracioso era el mago” pero nadie recuerda ni un sólo juego que hiciera. Sin embargo, cuando escuchas hablar a gente después de una actuación de magia, suelen hablar de aquello que más les ha impresionado. “Y cuando ha hecho eso” “y cuando ha hecho aparecer una paloma”… Les impresiona el no comprender.

    Pensar en René Lavand. Era un maestro en comunicar mediante narración. Pero elimina la magia. Elimina el asombro de su ecuación. ¿Recordaríamos alguna de sus historias? ¿Recordaríamos al Cumanés? ¿Y a su sombra y su amiga la luna? Yo creo que no.

    En respuesta a Magia y Presentación – Henning Nelms

    24 noviembre, 2016 a las 7:19 pm #2359
    Pablo Mateo FernándezPablo Mateo Fernández
    Superadministrador

    Como veáis, creo que el debate debería ampliarse y salir del foro, estoy de acuerdo. Pero sí creo que aquí podemos plantar la semilla de lo que seguro fuera de él será un debate mucho más animado y dinámico. Por supuesto no critico tu opinión. Ni mucho menos. La tuya ni la de nadie.

    Yo a lo que me refiero es al concepto, en ocasiones abstracto de “magia”. Para mí, la magia, por definición, no puede tener sentido. Para que algo tenga sentido requiere de una explicación. Ambas cosas están intrínsecamente unidas. Si algo no tiene explicación es técnicamente imposible que tenga sentido.

    Por tanto yo separo la magia en dos. Y por eso no me gusta tanto la palabra. Una cosa es magia (conceptualmente), la cual no puede tener sentido porque es inexplicable. Y otra cosa es la magia que hacemos nosotros (ilusionismo para diferenciar). La cual tiene sentido, porque tiene una explicación. Tiene un secreto, una forma de hacerse. Pero todo nuestro esfuerzo e interés radica en ocultar dicha explicación. Y por tanto, en evitar por cualquier medio que tenga sentido.
    A eso me refiero con que si le damos sentido a la magia (al ilusionismo), lo matamos. Porque la única forma posible de hacer eso, es facilitando su explicación. Contando el secreto. Sólo así tendría sentido.

    Otra cosa es que justifiques lo que haces. Que es distinto a darle sentido. Pero ese es otro tema a tratar.

    Cuando uno usa música, una historia, una estructura. Yo creo que no está dando una explicación, un sentido. Si acaso provee de esa justificación que enmascara la verdadera explicación. Pero para provocar asombro, en mi opinión, es obligatorio que el espectador busque una explicación e intente de toda forma y manera encontrarla. Y la clave radica en que no la encuentre. Si eso se cumple, se producirá el asombro. Y si se asombra porque no tiene una explicación, entonces será magia.
    Obviamente en el fondo, todo espectador sabe que el ilusionismo tiene un truco y que ellos simplemente no lo conocen. Pero eso no lo explica. Sigue siendo inexplicable. Tamariz decía que en cuanto hay un atisbo, una mínima posible respuesta en la cabeza del espectador, entonces deja de ser magia. Deja de impresionarle, deja de asombrarle. Por eso insisto en que la magia debe ser inexplicable. Y para ser inexplicable, es obligatorio que intenten buscar una explicación y que no la encuentren.

    En caso contrario, si eso no pasa, si no se interesan por la explicación, por buscarle el sentido, bien podrías estar representando una obra de teatro, tocando un instrumento o recitando una poesía. Puede ser memorable, podrás recordarlo toda tu vida, puede marcarse a fuego en tu memoria. Pero no será magia.
    Si el sentimiento le llena tanto que no necesita una explicación, ¿qué diferencia una gran actuación de magia de una gran actuación de flamenco? Sería una demostración de habilidades diferentes. Pero creo que la seña de identidad de la magia (del ilusionismo), lo que la hace tan especial es exactamente eso. Y es lo que la diferencia de todo lo demás.

    Luego uno puede preocuparse en hacerla más espectacular, divertida, coherente, memorable. Pero su esencia creo que siempre debe ser esa. Y en realidad lo que ocurre es que cuando más tratas de añadirle cosas para justificarla, para tratar de proveerla de ese sentido ficticio, menos poderosa es y más fácil es olvidarla.

    Piensa una cosa. Vas por la calle, solo, no hay nadie, no tienes móvil. Cruzas la calle y te encuentras a un señor flotando en el aire a 3 metros de ti. El señor te ve, baja al suelo y sale corriendo. ¿Crees que alguien va a olvidar eso? No. ¿Y por qué? Porque no tiene explicación. Pensará en ello sin cesar, durante días y probablemente lo recordará toda su vida. Hasta que intente convencerse de que fue una imaginación, un delirio. Hasta que le dé un sentido o una explicación. El señor es un mago y usaba un truco. Pero la situación enmascaraba tan bien esa explicación, que se convirtió en algo imborrable.
    Yo creo que ahí está la clave. Cuanto más posibles soluciones destruyas y cuanto más imposible parezca, cuanto más trate de encontrarle el espectador un sentido y no lo encuentre, mejor.

    ¿¿Veis como es un tema apasionante??

    En respuesta a Magia y Presentación – Henning Nelms

    24 noviembre, 2016 a las 5:12 pm #2355
    Pablo Mateo FernándezPablo Mateo Fernández
    Superadministrador

    Has tocado un tema que me gusta y que sin duda tendría para un largo debate.
    Desde mi humilde opinión, decir que un truco de magia debe (por narices) tener sentido, es como decir que el arte debe tener utilidad.
    Un sinsentido (nunca mejor dicho), principalmente porque uno mismo no es quien determina qué es o no es mágico.
    Y no confundir mis palabras. La magia puede poseer un sentido. Digo que no supone obligatoriedad.

    Si haces aparecer un bocadillo en mi bolsillo, eso es magia. Aquí y en el confín más inhóspito del universo. Y en caso de no serlo debemos sin demora redefinir la palabra magia, que a lo mejor es esto lo que nos obtusa.
    El asombro es una consecuencia de la acción. Y si lo que uno desea es maximizar el asombro, que tenga clara la diferencia entre ambos conceptos.
    Un efecto mágico puede hacer uso de innumerables variables. Sentido, estructura dramática, orden cronológico…
    Todos unidos en armonía y sincronía pueden dar lugar a un maravilloso efecto mágico.
    Pero puedes encontrar bazofias innombrables que los poseen todos. Hecho por el cual, considero que la inexistencia de alguno o muchos de esos parámetros no son motivo suficiente como para denegar el calificativo magia.

    En la magia como en multitud de ámbitos, existen modas y tendencias. El arte, el cine, la literatura… Antes era brillante e incluso necesario que una obra artística fuese tremendamente realista. Eso no hace que el impresionismo, el cubismo el pop art o el arte moderno dejen de ser arte, o pintura si acaso. Es una cuestión de modas y criterios que bambolean según la tendencia del momento. Y la magia también tiene modas a las que algunos se aferran como una verdad indisoluble.

    Si la magia requiriese de sentido (y por ende de significado), cortar una persona por la mitad para volverla a unir sin daño aparente, es el mayor absurdo que uno pueda ver con sus ojos. No debería impresionar a nadie. No sería “magia”. Que alguien me diga el sentido de eso. Puedes enmascararlo, poner una historia detrás, buscar una justificación y hacer como Copperfield y que sea un viaje en el tiempo lo que te recomponga. Pero no provoca que sea más mágico. Puede reforzar otros sentidos y sentimientos. Puede afianzar el recuerdo, puede dar emotividad al hecho. Pero no lo hace más mágico.

    Muchas veces a los magos se les parece olvidar que la palabra magia es ambigua y poco acertada. Realmente lo que hacen es ilusionismo. Y en el párrafo que mentas, me parece tremendamente desacertada la comparación. No hacemos magia en el sentido literal, que no se nos olvide. Generamos la ilusión de que la hacemos. El espectador lo percibe como magia porque no encuentra explicación a lo que ve. Así que la única conclusión posible es que sea magia. Y es eso lo que provoca esa ilusión. Lo que ven, no tiene sentido en sus cabezas.
    Dadle sentido a la magia, y morirá.

    En respuesta a Peliculas de Magia

    29 abril, 2016 a las 2:47 pm #561
    Pablo Mateo FernándezPablo Mateo Fernández
    Superadministrador

    Hola Óscar, puedes usar código HTML en la respuesta para dar formato a la tabla.

    <!DOCTYPE html>
    <html>
    <head>
    <style>
    table, th, td {
        border: 1px solid black;
        border-collapse: collapse;
    }
    th, td {
        padding: 5px;
        text-align: left;    
    }
    </style>
    </head>
    <body>
    
    <h2>Películas</h2>
    <table style="width:100%">
      <tr>
        <th>Título</th>
        <th>Director</th>
        <th>Año</th>
        <th>Nacionalidad</th>
      </tr>
      <tr>
        <td>Hanussen (el adivino)</td>
        <td>István Szabó</td>
        <td>1988</td>
        <td>Hungría</td>
      </tr>
    <tr>
        <td>Ahora me ves</td>
        <td>Louis Leterrier</td>
        <td>2013</td>
        <td>Hungría</td>
      </tr>
    //Aquí copias el resto con la misma estructura!
    </table>
    
    </body>
    </html>

    Este código quedaría así:



    Películas

    Título Director Año Nacionalidad
    Hanussen (el adivino) István Szabó 1988 Hungría
    Ahora me ves Louis Leterrier 2013 USA


    Básicamente tienes que copiar y pegar este bloque cambiando los datos para cada película:

    <tr>
        <td>Ahora me ves</td>
        <td>Louis Leterrier</td>
        <td>2013</td>
        <td>USA</td>
      </tr>

    Si necesitas ayuda, dilo